Artesanos de una dulce tradición

03-sep-2018

Este trapiche de 30 años es uno de los cuatro que queda en la zona. Años atrás se contaba con al menos 21 unidades.

Como en gran parte de la región oriental del Paraguay, en Quiindy, la tierra es roja. Pero esta localidad, ubicada a unos 115 kilómetros de Asunción -capital del país-, tiene algo particular: el aire allí es dulce.

Es que en Quiindy se produce lo que en Paraguay se conoce como miel de caña o miel negra. Ésta vendría a ser el “jugo” de la caña de azúcar que crece en estas tierras de clima tropical. La caña es pasada por un trapiche o molino que extrae su líquido (mosto), el cual es hervido y luego decantado hasta convertirse en el producto final, obtenido luego de unas 5 horas de iniciado el proceso. Lo que queda de la caña es usado como combustible para alimentar el fuego que cocina el mosto.

Décadas atrás, Quiindy estaba cubierta de plantaciones de caña de azúcar pertenecientes a pequeños productores locales. Pero una baja en su precio de venta hizo que la mayoría de los pobladores migraran a otros medios de subsistencia, dejando de lado este producto tan arraigado a la historia y prácticas culturales del lugar.

“Esto es lo hacemos para vivir, porque es lo único que sabemos hacer y con esto podemos ayudar a la gente”, compartió Don Luis Montiel (69), artesano de esta dulce tradición, y presidente de la Asociación de Cañicultores Comandante Carmelo Peralta.

La solidaridad y la confraternidad son elementos muy presentes en el relacionamiento interpersonal de quienes viven en Quiindy. El saludo hermano, el apoyo mutuo, el alimento compartido incluso con el desconocido, permiten vislumbrar el tipo de personas con las que uno está tratando.

“Aunque ya estamos viejos no podemos pensar sólo en nosotros, están los jóvenes que desean trabajar y en verdad todo el sacrificio es para ellos, para mi familia y la de mis compañeros, para que cuando nosotros ya no estemos ellos tengan de qué vivir”, compartió Don Luis.

Generación de trabajo y exportación

En muchos casos los productores se encontraban organizados cuando cayó el precio de la caña de azúcar, y algunos decidieron no darse por vencidos. Este es el caso de la Asociación liderada por Don Luis, que tiene ya unos 30 años de historia. Su propia necesidad motivó a los productores a buscar mercado para su producto, y lo lograron.  

Primero lo vendieron a compradores ubicados cerca de la capital del país, quienes lo utilizaban como materia prima para producir comidas típicas como el turrón de miel y maní, y la torta de miel.

Luego contactaron con exportadores de productos de otros rubros, y lograron enviar una cierta cantidad de prueba a Europa. La miel tuvo una buena aceptación, pero luego se toparon con inconvenientes por el nivel de calidad exigido por el mercado del viejo continente. Desde entonces están trabajando en elevar la calidad de su miel.

“Estamos avanzando. Ahora que nos están dando apoyo decimos que podemos salir adelante y mejorar nuestra calidad de vida” aseguró Don Luis, entusiasta.

Esta asociación de cañicultores forma parte del universo de pequeñas y medianas empresas, un eslabón muy importante dentro de la economía paraguaya, ya que representa al 93% de las unidades producti­vas del país, y genera el 61% de la mano de obra nacional.

 Además, la producción de miel de caña genera trabajo. Se requiere mano de obra para sembrar, abonar, cortar, molinar y procesar. Don Luis es un trabajador incansable, se despierta a las 4 de la mañana a trabajar, pero la producción de caña de azúcar requiere de un trabajo en equipo. Por ello cuenta con el apoyo de unas diez personas que lo ayudan en el proceso de transformación de caña a miel, y de otras diez que lo apoyan con la siembra, cuidado y cosecha de la caña a lo largo y ancho de sus cinco hectáreas de tierra. Estas oportunidades laborales locales generan arraigo, y dan oportunidad a los jóvenes de áreas rurales, quienes en muchos casos migran a las ciudades para estudiar y buscar trabajo. cuando no encuentran oportunidades locales

“Gracias a la miel de caña hice estudiar a mis hijos. No nos sobra dinero, pero no vivimos mal. Si logramos exportar a un buen precio la gente va a estar mejor. Tendrán un poco de plata en sus bolsillos. Comeremos bien y nuestros hijos van a volver a estudiar. Nos va a alcanzar a todos, pagaremos mejor por la caña de azúcar”, aseguró Don Luis.

Sobre la caña de azúcar y su productividad

  • La caña de azúcar se siembra en julio, y se cosecha 12 meses después.
  • Se usa la misma caña por 5 años sin necesidad de volver a sembrar. Luego la planta debe ser sacada de raíz, y se debe volver a iniciar el proceso de cero.
  • Un campo bien abonado puede producir unas 70 toneladas de caña de azúcar por hectárea, pero si la tierra no está abonada esa cantidad se puede reducir a la mitad.
  • El abono que se utiliza es estiércol de vaca y bagazo, que es el resto de la caña de azúcar procesada.
  • De 10 toneladas de caña se producen 1000 litros de miel.
  • En Paraguay hay unas 81.830 ha de caña de azúcar. Aproximadamente el 6% se utiliza para la producción de miel de caña (CAN 2008)
  • Los productores de caña de azúcar tienen en su mayoría entre 1 y 50 ha de tierra (CAN 2008)
  • La industria de la caña de azúcar genera anualmente más de Gs. 122 mil millones por pago a los obreros a nivel de finca (US$ 22 millones, CAN 2008)

Los miembros de la Asociación Capitán Carmelo Peralta recibieron el apoyo del proyecto Competitividad Microempresarial, implementado por el Ministerio de Industria y Comercio con recursos de Itaipú Binacional y el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. El proyecto apoyó al mejoramiento del centro de acopio para lograr una calidad de exportación. El precio de venta al extranjero duplica al precio de venta local. El centro de acopio tiene una capacidad de producción diaria de 1000 litros, aproximadamente 1500 kilos de miel de caña. A nivel nacional el proyecto benefició a 12 microemprendimientos, asistiendo a 180 familias paraguayas con insumos y asistencia técnica para fortalecer sus microproyectos.

Más información:

Ingrid Villalba

+595 21 611 980 int. 141

ingrid.villalba@undp.org

PNUD En el mundo

Estás en PNUD Paraguay 
Ir a PNUD Global

A

Afganistán Albania Algeria Angola Arabia Saudita Argentina Armenia Azerbaiyán

B

Bahrein Bangladesh Barbados Belarús Belice Benin Bhután Bolivia Bosnia y Herzegovina Botswana Brasil Burkina Faso Burundi

C

Cabo Verde Camboya Camerún Chad Chile China Chipre Colombia Comoras Congo (República del) Congo (República Democrática del) Corea (República Popular Democrática de) Costa Rica Côte d'Ivoire Croacia Cuba

D

Djibouti

E

Ecuador Egipto El Salvador Emiratos Arabes Unidos Eritrea Etiopía

F

Filipinas

G

Gabón Gambia Georgia Ghana Guatemala Guinea Guinea Bissau Guinea Ecuatorial Guyana

H

Haití Honduras

I

India Indonesia Irán Iraq

J

Jamaica Jordania

K

Kazajstán Kenya Kirguistán Kosovo (según Res 1244 del Consejo de Seguridad ONU) Kuwait

L

Lao RDP Lesotho Líbano Liberia Libia

M

Macedonia (ex República Yugoslava de) Madagascar Malasia Malawi Maldivas Malí Marruecos Mauricio y Seychelles Mauritania México Moldova Mongolia Montenegro Mozambique Myanmar

N

Namibia Nepal Nicaragua Níger Nigeria

O

Oficina del Pacífico

P

Pakistán Panamá Papua Nueva Guinea Paraguay Perú Programa de Asistencia al Pueblo Palestino

R

República Centroafricana República Dominicana Rusia Federación de Rwanda

S

Samoa Santo Tomé y Príncipe Senegal Serbia Sierra Leona Siria Somalia Sri Lanka Sudáfrica Sudán Sudán del Sur Suriname Swazilandia

T

Tailandia Tanzania Tayikistán Timor-Leste Togo Trinidad y Tobago Túnez Turkmenistán Turquía

U

Ucrania Uganda Uruguay Uzbekistán

V

Venezuela Viet Nam

Y

Yemen

Z

Zambia Zimbabwe