Pequeños productores de Caazapá avanzan hacia la siembra directa

06-jul-2018

El día de campo fue una experiencia positiva de trabajo conjunto, en la que técnicos del Ministerio de Agricultura y Ganadería, del Instituto Forestal Nacional, de la Gobernación de Caazapá y de la de la Fundación Escuela Agrícola de Caazapá -organizadores del evento-, intercambiaron información con los productores y las productoras sobre temas como el manejo de bosques, de suelos, la siembra directa y utilización de abonos verdes para devolver nutrientes a la tierra, buenas prácticas de selección de semillas para una mejor y mayor producción de mandioca y maíz, y la importancia de contar con una huerta agroecológica familiar, entre otros.

La actividad fue realizada en el marco del proyecto “Manejo sostenible de suelo para el fortalecimiento de la producción de los rubros de consumo familiar de las comunidades de Patiño y Durazno”, implementado por la Fundación Escuela Agrícola de Caazapá con recursos del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), soporte del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) y apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

A la fecha el proyecto proporcionó a los 130 productores y productoras a quienes asiste capacitación técnica en producción sustentable, semillas de variedades de abono verde, semillas de hortalizas y plantines frutales.

Eduardo Godoy, coordinador del proyecto, indica que uno de sus objetivos es fomentar las buenas prácticas para conservar el suelo y aumentar su productividad en forma sostenible, con lo que se logrará mejorar la calidad de vida de las familias agricultoras. Otro es generar una conexión y un beneficio mutuo entre los alumnos de la Escuela Agrícola y la comunidad en la que está inserta, lo que se logrará a través de las prácticas que los alumnos harán en las fincas de las familias beneficiadas con el proyecto. Unos 100 jóvenes, hombres y mujeres, asisten a la Escuela Agrícola donde aprenden sobre producción vegetal, agricultura, fruticultura, silvicultura, manejo de maquinarias e implementos, taller y carpintería, y área de producción de animales menores y mayores.

“Desde hace 35 años las familias asentadas en estas comunidades producen alimentos tomando nutrientes de la tierra sin devolvérselos, lo que hizo que la misma empobrezca y sea menos productiva. El proyecto promueve la utilización de abonos verdes y la siembra directa para recuperar la base productiva que es el suelo y conservarlo para las futuras generaciones, mejorar la alimentación de las familias a partir de una mayor variedad de hortalizas y frutas en la huerta, implementar manejo adecuado de la reserva de bosques, entre otros”, explicó Eduardo.

Sostuvo además que el manejo adecuado de la reserva de bosques es esencial. Caazapá se encuentra en el área de influencia del Bosque Atlántico del Alto Paraná, el cual es considerado como uno de los 200 lugares biológicamente más importantes del mundo, y ha perdido más del 85% de su superficie boscosa original. Comenta que los bosques son importantes para la producción de alimentos, ya que irrigan el agua de lluvia, protegen de los vientos, mantienen la biodiversidad, entre otros. Sostiene que además los mismos pueden servir como una suerte de alcancía, ya que en casos adversos en que las plantaciones sean perjudicadas por sequías o heladas, se puede vender maderas comerciales para obtener recursos.

La implementación de este proyecto significa un apoyo a la Agricultura Familiar (AF), que en Paraguay está constituida por unas 250.000 fincas que representan al 91.4% del total de las explotaciones agropecuarias. Del total de alimentos consumidos en el país, la AF provee de: el 94% de la mandioca; 94% del poroto; 37% del Maíz; 70% de las Aves; 78% del chancho; 15% de carne de vaca; 55% de la leche (datos al 2011).

 

Los beneficios del proyecto

“El proyecto apunta a que la finca produzca en forma sostenible recursos para las familias a corto, mediano y largo plazo; lo que se come y lo que se vende, favoreciendo el cuidado del medio ambiente. Es altamente positivo porque fortalece el tema organizacional y empoderamiento comunitario. En el marco de sus actividades la gente se junta e intercambian experiencias, analizan en conjunto los temas que les afectan”, sostuvo Víctor Enciso del INFONA.

“Lo que aprendemos con el proyecto nos ayuda a mejorar nuestra producción. El abono verde y la huerta son muy positivos. Teníamos que recuperar el suelo. Ahora tenemos más variedad de hortalizas y comemos todo. Queremos hacer la siembra directa porque nos conviene. Las mujeres trabajamos en conjunto con los hombres, les contamos lo que aprendemos, ellos nos escuchan”, compartió la por su lado la productora Dominga Gonzalez. 

El Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) busca demostrar que pequeñas iniciativas comunitarias pueden tener impacto beneficioso en los problemas ambientales globales.

Más información:

Ingrid Villalba

+595 21 611 980 int. 141

ingrid.villalba@undp.org

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