Día Internacional para la reducción de los desastres

13 oct 2013

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Mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas

Ban Ki-moon

«Las personas con discapacidad son el mayor recurso desaprovechado por quienes realizan actividades de planificación relacionadas con los desastres en todo el mundo». Son palabras de Firoz Ali Alizada, una persona del Afganistán con las dos piernas amputadas que respondió a una encuesta de las Naciones Unidas en la cual se desvelaron numerosas historias que son prueba del ingenio y el empuje de personas con discapacidad en la gestión del riesgo de desastres.

En el mundo hay más de 1.000 millones de personas que viven con una discapacidad. La celebración del Día Internacional para la Reducción de los Desastres de este año constituye una oportunidad para reconocer su vital función en el fomento de la resiliencia.

Lamentablemente, la mayoría de las personas con discapacidad no ha participado nunca en la gestión del riesgo de desastres ni en procesos conexos de planificación y adopción de decisiones. Sin embargo, padecen niveles desproporcionadamente elevados de mortalidad y lesiones relacionadas con los desastres.

Los sistemas de alerta temprana, las campañas de sensibilización y otras respuestas no suelen tener en cuenta las necesidades de las personas con discapacidad, lo cual genera un riesgo innecesariamente elevado para ellas y un pernicioso mensaje de desigualdad.

Esta situación puede cambiarse incluyendo a las personas con discapacidad en las iniciativas de resiliencia y planificación de políticas respecto de los desastres. En la Reunión de Alto Nivel sobre la Discapacidad y el Desarrollo celebrada recientemente por la Asamblea General se reconoció la urgente necesidad de adoptar medidas sobre esta cuestión, que también se trata en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

La inclusión salva vidas. Y también empodera a las personas con discapacidad para tomar las riendas de su propia seguridad, así como de la de su comunidad.

La contribución que pueden hacer es ya patente en las numerosas personas de todo el mundo con una discapacidad visible o invisible que ya prestan servicio como voluntarios o trabajadores y ayudan a las comunidades a resistir y recuperarse cuando sobreviene un desastre.

En este Día Internacional para la Reducción de los Desastres, tomemos la determinación de procurar por todos los medios que todas las personas con discapacidad tengan los niveles más elevados posibles de seguridad y las mayores oportunidades posibles de contribuir al bienestar general de la sociedad. Construyamos un mundo inclusivo en que las personas con discapacidad puedan desempeñar una función todavía mayor como eficaces agentes de cambio.