Siendo emprendedor, Rufo ofrece a sus hijos un presente y futuro prometedor

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Rufo ay Enriqueta, aquí con sus hijos Rodrigo, Marcos y Jaqueline. Ellos posan en la metalúrgica construida por la familia

Rodrigo, Marcos y Jaqueline Benítez son tres jóvenes hermanos que viven en la zona sur de Fernando de la Mora, en las afueras de Asunción, capital del Paraguay. Hasta hace algunos años su futuro no se veía nada prometedor como hoy, que pudieron y pueden no sólo terminar sus estudios secundarios, sino que además, cuentan con la posibilidad de formar parte de ese pequeño porcentaje de la población paraguaya que accede a estudios universitarios (aproximadamente 4.3% de la población).

Este cambio en su calidad de vida y en su perspectiva a futuro se dio gracias al trabajo realizado por su padre, el señor Rufo Benítez, y al soporte que éste recibe tanto de su esposa Enriqueta como de la incubadora de empresas de la Universidad del Cono Sur de las Américas (UCSA), INNOVA, que recibió el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), a través del Programa Conjunto Oportunidades (PCO).

Rufo se había embarcado ya en incontables e inestables proyectos, entre los que se encontraban la zapatería y la cría de codornices, entre tantos otros. Hoy, Rufo se dedica exclusivamente a la metalúrgica a través de su taller Technicook, tarea en la que recibe apoyo de su esposa y sus hijos, quienes son los principales beneficiarios. Cuentan con un taller propio ubicado en el patio de su propia casa.

La historia

Treinta años atrás, cuando estudiaba zapatería y se dedicaba a confeccionar calzados, difícilmente iba a imaginar Rufo el escenario de su vida actual.

Hijo de padres que emigraron y residen en un país vecino, y habiendo vivido el éxodo en propia piel, Rufo asegura que no entiende “ el porqué la gente se va a probar suerte a España o a la Argentina, cuando aquí pueden tener sus propias empresas”. Según la Organización Internacional de las Migraciones hay unos 770.000 paraguayos viviendo fuera del país (2010).

Este padre de familia pasó por todo; comenzó estudiando ingeniería industrial en Resistencia (Argentina), carrera que debió abandonar por motivos familiares; luego se dedicó a criar codornices; luego a fabricar zapatos; y por último, decidió trabajar como electricista tras obtener la licencia profesional de la Administración Nacional De Electricidad (ANDE) en Paraguay.

Se sostuvo a él y a su familia con esa profesión por un buen tiempo, hasta que comenzó a trabajar para empresas que se dedicaban a reparar y realizar mantenimiento de equipamientos gastronómicos, específicamente en el rubro de panificados. Se destacó en ello, tanto que logró viajar becado al Brasil para realizar estudios y capacitaciones sobre el tema.

Años después trabajando para una compañía del rubro, Rufo se enteró de que una colega lo había inscrito, teniendo él 51 años de edad, a la carrera de Ingeniería Industrial de la Universidad del Cono Sur de las Américas (UCSA); y él decidió tomar la posta.

Gracias a dicha casa de estudios en el año 2005 participó de una jornada de innovaciones que le dio “la visión para crear mi propia empresa, para proyectarme, ver lo que tenía, y lo que podía llegar a tener”, explicó. Allí decidió lanzarse tras su propia firma, Tecnología Industrial Technicook, participando además de la incubadora de empresas de la UCSA, INNOVA. Con esto, el gasto que la cuota de la universidad significaba para Rufo y su familia, pasó a ser visto como una inversión.

“Gracias a la universidad llegué a la incubadora de empresas INNOVA, que me dio otra visión de las cosas, te da una base para saber negociar, para saber vender tu producto o servicio, sea cual sea. Las capacitaciones, lo talleres son muy valiosos para los emprendedores”, explicó Rufo.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), a través del Programa Conjunto Oportunidades (PCO) ha apoyado al “Fortalecimiento de INNOVA-UCSA para la generación de empleos a jóvenes vulnerables”.

Familiar. “Comenzamos trabajando hace cinco años bajo el árbol de mango que está allá al frente. Si se ponía a llover teníamos que meter todas las cosas y esperar a que escampe para volver a salir a trabajar”, explica Marcos, el segundo hijo de Rufo, que también ayuda en el trabajo.

La empresa es hasta el momento familiar, ya que además de Rufo en ella trabajan sus tres hijos e incuso Enriqueta, la esposa y madre,  quien ayuda a pintar, además de encargarse de la administración de los gastos e ingresos.

“Antes pintábamos a mano, con pincel, hoy ya tenemos soplete”, explica Enriqueta. Marcos por su lado quiere capacitarse en el tema, para lo que hará el año que viene un curso en soldaduras y luego en electromecánica; mientras que Jackeline quiere estudiar Ingeniería Industrial, como su papá.  Rodrigo, el mayor, también se capacita en el rubro. Así, todos los hijos apuntan a una mejor vida gracias al emprendedurismo de su padre.

Hoy la empresa funciona en un edificio, y cuenta con una inversión aproximada de G. 130.000.000 entre construcción y equipamientos. Gracias a ello, Rufo y su familia hacen trabajos para las marcas Bimbo, La Negrita, la cadena local de Supermercados España, etc. Su fuerte es la asistencia y asesoramiento en equipamiento de panadería, la fabricación de estufas para panificados y de calderas para estufas industriales.

Cifras

  • • G.130.000.000 (US$ 28.900 aprox.) fueron invertidos en el taller Technicook • 28% de la población paraguaya tiene entre 15 y 29 años • 52% de los jóvenes de entre 15 y 29 años pertenecen a estratos sociales bajos. • El 35.8% de los jóvenes de entre 15 y 19 años gana menos ge G. 500.000 (aprox US$ 112, a tipo de cambio de octubre 2012) • En el día a día, los jóvenes de entre 15 y 29 años invierten solo el 14% del tiempo al estudio. • 48.6% de los jóvenes trabaja • 76.1% de los jóvenes no cuenta con seguro médico

Así, el año que viene, con 59 años, el señor Rufo Benítez se va a recibir de Ingeniero Industrial. Actualmente es ayudante de cátedra de la materia tecnología de materiales, y se propone estudiar inglés debido a que todos los materiales de lectura sobre soldadura, área de la metalúrgica en la que se quiere especializar, están en dicho idioma. Luego, su meta es ir a los Estados Unidos a hacer una especialización en el área .  Todo un ejemplo de emprendedurismo