Comunidades Nivaclé y planes de seguridad del Agua. Un logro colectivo que fortaleció la acción interinstitucional

 Mujeres indígenas de la comunidad Nivaclé impulsando el proceso de elaboración de Planes de Seguridad del Agua

Con participación protagónica de las mujeres indígenas, el proceso de elaboración de Planes de Seguridad del Agua para Comunidades Nivaclé del Chaco paraguayo se convirtió en una experiencia colectiva que permitió abordar las problemáticas de agua y saneamiento desde un enfoque global, relacionándolas con todos los aspectos de la vida comunitaria. Las comunidades indígenas propusieron que el proceso de identificación y análisis de la problemática del agua se realice desde esa mirada amplia, que a su vez facilitó la integración de las diversas instituciones de la función pública involucradas en la acción en el territorio.

La integración interinstitucional que se logró a través de la propuesta y la mirada de las comunidades indígenas es un aspecto fundamental, debido a que la planificación del sector de agua potable y saneamiento, sumada a la coordinación de las acciones institucionales son enfoques fundamentales para atender adecuadamente a los desafíos históricos de la problemática del sector en Paraguay.

Tomábamos el agua del tajamar muy sucia, pero esa situación cambió y agradezco a las seis aldeas que participaron de este proceso” señaló Justina Chileno, indígena nivaclé y promotora voluntaria.

Los Planes de Seguridad del Agua buscan asegurar que el agua que consume una población o comunidad sea segura para la salud. Son especialmente importantes en las poblaciones o comunidades que carecen de servicios (como es el caso de las comunidades nivaclé en el Chaco paraguayo) por lo que siempre es fundamental la participación comunitaria en su elaboración y seguimiento. Así, cada plan identifica los riesgos existentes en el sistema (cuenca hídrica), la fuente de captación del agua, su tratamiento, almacenamiento, distribución y lugares de consumo y uso; y recomienda acciones para corregir o minimizar dichos riesgos.

 “Hoy día contamos con elementos necesarios para limpiar el agua, como el cloro, y hemos podido identificar en conjunto cuales son las enfermedades y riesgos que amenazan a la comunidad. Practicamos y todo salió bien” señaló Brígida Chileno, también promotora voluntaria.

A través de un largo proceso, apoyado técnicamente por el Programa Conjunto Gobernabilidad en Agua y Saneamiento, las comunidades indígenas también protagonizaron la elaboración de contenido e ilustraciones, diseño y traducción de materiales educativos sobre agua y saneamiento en el marco de un entorno saludable. Las imágenes utilizadas fueron visualizadas por los propios indígenas según su propia percepción y conocimiento, y los rotafolios resultantes son los primeros materiales didácticos desarrollados en idioma nivaclé.

El diálogo entre los líderes de las comunidades indígenas fue destacado por Cirilo Chileno, indígena nivaclé, reconocido docente de la región. “Ahora en realidad vivimos muy diferente que años pasados. Hemos mejorado mucho a través de la conciencia, del diálogo entre los líderes y también de las instituciones que nos proponen herramientas que puedan mejorar la calidad del agua”, señaló.

La elaboración de los Planes de Seguridad del Agua involucró a las autoridades sanitarias, las autoridades reguladoras del sector agua y saneamiento, las autoridades ambientales, los gobiernos locales, instituciones de asistencia, prestadores, usuarios y otras instituciones públicas de apoyo. Esta acción interinstitucional se vió dificultada históricamente en el país debido a la falta de una política nacional que represente la estrategia de como manejar el sector de agua y saneamiento.

En el marco del Programa Conjunto Gobernabilidad en Agua y Saneamiento, liderado por las instituciones del país con apoyo de la cooperación internacional, se dió por primera vez la oportunidad de que los diversos actores vinculados se implicaran en un debate y planificación conjunta de una politica nacional del sector. El diálogo interinstitucional generado en torno a una propuesta de política nacional en agua y saneamiento implicó un avance significativo en la coordinación entre las diferentes entidades del Estado paraguayo vinculadas al sector para responder a las urgentes y crecientes necesidades de la población.

Lo más importante es que aquí hay una conciencia grande de las instituciones, como el Ministerio de Salud Pública y otros, los líderes indígenas y las comunidades, en relación a atacar el problema realtivo al agua”, refirió el Dr. Silvio Ortega, director de la Región Sanitaria de Boquerón.

A lo largo del proceso, las comunidades mencionaron todas sus inquietudes y necesidades, además de las falencias existentes, y también demostraron a través de dibujos sus planteos para mejorar básicamente esos sistemas”, señaló Oscar Jiménez, funcionario del Servicio Nacional de Saneamiento Ambiental (SENASA).

Esta experiencia interinstitucional fue muy valorada también por Walter Stockl, Gobernador de Boquerón, interesado en consolidar la gravitación del gobierno local en la articulación de las acciones de las instituciones de alcance nacional en territorio chaqueño. “Esperemos que esto siga adelante y podamos seguir trabajando para el mejoramiento interinstitucional, y también de los servicios que el ente público del Estado tiene que ofrecer a la ciudadanía” expresó.

Son responsables del programa conjunto la Secretaría Técnica de Planificación (STP), el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC, por intermedio de la Dirección de Agua Potable y Saneamiento -DAPSAN), el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPyBS, a través del Servicio Nacional de Saneamiento Ambiental –SENASA- y la Dirección General de Salud Ambiental, DIGESA) y el Ente Regulador de Servicios Sanitarios (ERSSAN).

El programa conjunto cuenta con la participación de cuatro agencias del Sistema de Naciones Unidas, siendo el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) la agencia líder del prorgrama. Las otras tres agencias son: el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la Organización Panamericana de la Salud/ Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).  El Programa cuenta con el financiamiento de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).